En este artículo vas a entender exactamente cuánto y cómo necesitas cocinar para perder grasa.
A ti no te pasa que alguna vez has pensado: “Me encantaría saber cocinar bien”.
Rollo llegar a casa y que huela como olía cuando eras chico, cuando cocinaba tu madre o tu abuela. Saber hacer esas recetas saludables que ves en Instagram, tener tus tuppers perfectamente preparados para toda la semana y abrir la nevera un miércoles por la noche con absolutamente todo organizado.
Todos tenemos alguna carpeta guardada con recetas de ese estilo.
Otra cosa es que luego hagamos alguna.
Porque claro, una cosa es la fantasía y otra tu vida real.
Trabajas, entrenas, tienes cosas que hacer, llegas tarde a casa y, cuando te quieres dar cuenta, estás pensando:
“¿Qué tiempo tengo yo para cocinar si no tengo tiempo ni para limpiarme el culo?”
Y ahí aparece una duda bastante habitual: ¿realmente merece la pena cocinar para perder grasa?
¿Necesitas aprender a cocinar si quieres mejorar tu físico? ¿Tienes que preparar absolutamente toda la comida en casa? ¿Hace falta hacer batch cooking los domingos? ¿O con aprender a comer bien y controlar lo que comes es suficiente?
La respuesta es bastante poco sexy, pero es la que veo después de haber hecho miles de dietas para cientos de personas:
sí y no.
Depende de ti.
Porque cocinar puede ser una herramienta buenísima para perder grasa y comer mejor, pero también puede convertirse en otra obligación absurda que haga tu alimentación más complicada.
Y para entender cuándo te interesa una cosa u otra, yo suelo dividir a las personas utilizando dos preguntas muy simples:
¿Tienes tiempo para cocinar?
Y:
¿Disfrutas realmente de la comida y de cocinar?
Según tu respuesta, te va a rentar muchísimo cocinar… o vas a tirar tu tiempo y tu dinero.
Para perder grasa no tienes que convertirte en cocinero
Que te quede claro:
Cocinar no adelgaza.
No vas a perder más grasa por hacerte tú mismo unas lentejas que por montar una comida en cinco minutos con cosas que apenas requieren preparación.
Para perder grasa, lo importante es que tu alimentación encaje con el objetivo y que seas capaz de mantenerla.
Parece una obviedad, pero en la práctica veo a muchísima gente complicándose muchísimo más de lo necesario.
Empiezan queriendo mejorar su físico y, de repente, parece que para hacerlo bien tienen que comprar todo fresco, cocinar cada comida, preparar seis recetas diferentes, llevar quince tuppers, pesar alimentos y dedicar media vida a pensar qué van a comer mañana.
Y no.
En mis planes nutricionales hay personas que tienen recetas bastante curradas porque les gusta cocinar y porque tienen tiempo para hacerlo.
Pero también hay muchísima gente para la que intento hacer justo lo contrario.
Abrir.
Mezclar.
Pom, pom, pom.
Y a comer.
Cosas saludables, que estén buenas, que sean rápidas y, a ser posible, también baratas.
Eso también es comer bien.
De hecho, si tu alimentación para perder grasa requiere que todos los días tengas ganas de cocinar, tengas tiempo, hayas hecho la compra perfecta y tu día salga exactamente como habías planeado, tenemos un problema.
Porque habrá un día en el que no pase.
Y ese día, la solución pasa por darte suficiente flexibilidad a ti mismo, entender qué está en tu mano y qué no y con todo eso, tomar una buena decisión. Habrá días que esa buena decisión será una pizza de supermercado, y está bien. Pero la mayoría de veces será algo mucho más normal y alineado con tus objetivos, como un Poké en un sitio healthy de los modernitos o una ensalada de Mercadona.
Si no tienes tiempo, mi recomendación es que cocines menos
Esto a veces sorprende porque hemos asociado comer saludable con cocinar absolutamente todo.
Yo, para una persona que no tiene tiempo, muchas veces recomiendo precisamente que no cocine tanto.
O, mejor dicho, que no haga depender su dieta de cocinar.
Mi trabajo ahí como nutricionista no es convencerte para que un domingo te tires cuatro horas preparando tuppers.
Es enseñarte a mezclar alimentos que cumplan cuatro requisitos bastante sencillos:
que sean buenos, que estén buenos, que sean rápidos y que sean baratos.
No necesitas una receta de Instagram para cada comida.
Puedes tener alimentos que ya sabes que funcionan juntos y preparar algo en muy poco tiempo.
La idea es que puedas llegar a casa y no necesites tomar veinte decisiones.
Porque cuando estás intentando perder grasa, una cosa que a mucha gente le ayuda es comer de una forma relativamente parecida durante ciertos momentos de la semana.
Y no estoy diciendo que tengas que comer pollo con arroz siete días seguidos ni convertir tu dieta en una condena.
Hablo de encontrar unas cuantas comidas que sabes que te gustan, que puedes preparar fácilmente y que puedes repetir.
A mí me gusta llamarlas comidas comodín.
No porque tengan nada mágico, precisamente porque no lo tienen.
Son esas comidas que te salvan el culo cuando no tienes ganas de pensar.
Si tienes dos desayunos que te gustan, tres comidas fáciles y otras dos o tres cenas que puedes preparar casi sin esfuerzo, has eliminado un montón de decisiones de tu semana.
Y para una persona que ya lleva años pensando demasiado en comida, calorías, dieta, peso y físico, esto puede ser bastante más interesante que aprender otras veinte recetas fit.
En mi caso ocurre.
Me encanta comer y me gusta cocinar, pero hay etapas en las que sencillamente no tengo tiempo.
Y durante esas semanas tengo dos o tres menús que me salvan un poco el culo.
Mezclo un par de cosas que están buenas, son saludables, me permiten entrenar con energía y poco más.
No intento ganar MasterChef un martes a las diez de la noche.
Como.
Y sigo con mi vida.
Ese es el nivel de complicación que muchas veces necesitamos.
Si tienes tiempo para cocinar, entonces sí puede merecer muchísimo la pena
Ahora vamos al caso contrario.
Tienes tiempo.
Puedes ir a comprar con tranquilidad.
Puedes pasar un rato en la cocina.
Entonces sí: cocinar para perder grasa puede ser una herramienta cojonuda.
Por varios motivos.
El primero es que tienes mucho más control sobre lo que comes.
Tú eliges qué productos compras, cómo los preparas, qué cantidades utilizas y cómo quieres montar el plato.
Además, cuando tienes tiempo para ir al mercado, a una tienda del barrio o simplemente hacer una compra con un poco más de cabeza, puedes elegir productos frescos, de temporada y cosas que realmente te apetecen.
Y normalmente también puedes conseguir que comer bien te salga bastante más barato.
Pero hay otra ventaja que para mí es incluso más importante:
la comida puede estar muchísimo más buena.
Y esto no es una tontería.
Uno de los grandes problemas de muchas dietas para adelgazar es que parecen diseñadas por alguien que odia comer.
Pechuga seca.
Cuatro hojas de lechuga.
Arroz triste.
Un yogur.
Y a dormir soñando con una pizza.
Si sabes cocinar —o simplemente aprendes cuatro técnicas básicas— puedes hacer platos que encajen perfectamente con una alimentación para perder grasa y que realmente disfrutes.
No necesitas elegir entre “esto está bueno” y “esto me ayuda a mejorar mi físico”.
Puedes hacer ambas cosas.
Ahora bien, que cocinar tenga ventajas no significa que sea obligatorio.
Este es el punto que para mí se pierde muchas veces.
Parece que todo el mundo tenga que aspirar a comprar en el mercado, hacer recetas desde cero y preparar menús espectaculares.
Y hay gente a la que eso le encanta.
Perfecto.
Pero también hay personas a las que les da absolutamente igual.
Y no pasa nada.
Hay gente a la que comer le da bastante igual… y no necesita aprender 40 recetas saludables
Aquí entramos en la segunda parte del esquema.
Porque no todo depende del tiempo que tengas.
También depende de cuánto disfrutas comiendo.
Hay un tipo de persona que yo, de cachondeo, llamo los tristes.
No quiero ofender a nadie.
Pero tú sabes quién eres.
Te da más o menos igual comer una cosa que otra.
No necesitas una explosión de sabores en cada comida.
Puedes repetir platos sin problema.
Comer para ti es algo que haces porque hay que comer, pero no supone una parte especialmente importante del día.
Pues escucha:
nadie te obliga a cocinar.
Sé que queda muy bonito entrar en Instagram y ver un vídeo que te dice que, si no aprendes estas cinco recetas saludables, vas a aburrirte, abandonar tu dieta y acabar fatal.
Pero no funciona así para todo el mundo.
No todos disfrutamos de la comida de la misma forma.
Hay personas que necesitan bastante variedad porque disfrutan muchísimo comiendo y otras que podrían repetir el mismo desayuno durante seis meses sin ningún problema.
No hay una opción moralmente superior.
Lo importante es conocerte.
Porque si tú eres una persona a la que le da bastante igual la variedad, quizá hacer una dieta sencilla sea precisamente tu mayor ventaja.
No necesitas inventarte platos constantemente.
No tienes que buscar recetas nuevas todas las semanas.
No tienes que comprar ingredientes que vas a utilizar una vez y se van a quedar muertos de risa en la nevera.
Puedes montar una estructura fácil y repetirla.
Y si eso te permite comer bien, entrenar con energía y mejorar tu físico sin estar pensando constantemente en comida, fantástico.
Tu objetivo no es ganar un premio a la alimentación más entretenida de España.
Es conseguir que comer bien encaje en tu vida.
Si eres un disfrutón, aprender a cocinar sí te puede cambiar mucho la dieta
Y después estamos los otros.
Los disfrutones.
Yo estoy aquí.
A mí me encanta comer.
Me gusta probar cosas.
Me gusta cocinar.
Y cuando tengo tiempo disfruto preparando comida.
Hay personas para las que comer no es simplemente cubrir una necesidad. Disfrutan muchísimo con los sabores, los olores, las texturas, probar restaurantes, cocinar algo diferente…
Y eso tampoco tiene nada de malo.
Lo que pasa es que puede jugar a tu favor o en tu contra.
Porque si te encanta comer, es normal que una dieta aburrida te cueste más.
No significa que seas menos disciplinado.
No significa que te falte fuerza de voluntad.
Simplemente estás intentando mantener durante meses una forma de comer que quizá elimina una de las cosas de las que más disfrutas.
Si este es tu caso, aprender a cocinar puede ser tremendamente útil para perder grasa.
Porque puedes encontrar maneras de preparar comida que esté muy buena y que, al mismo tiempo, encaje con lo que quieres conseguir.
Puedes jugar con especias, verduras, salsas, distintas formas de cocinar una proteína, texturas…
Y de repente una alimentación que parecía muy limitada deja de serlo.
Pero incluso siendo un disfrutón hay una regla que pondría por encima de todo:
mira primero el tiempo que tienes.
Yo disfruto comiendo y cocinando.
Pero si no tengo tiempo, vuelvo al punto anterior.
Simplifico.
No intento fingir que mi semana tiene 40 horas más de las que realmente tiene.
Y cuando vuelvo a tener tiempo, pues cocino.
Ya está.
No pasa absolutamente nada.
Ese punto intermedio me parece muchísimo más sano que funcionar siempre en extremos:
“Esta semana me preparo todas las comidas perfectas”.
Y cuando no puedes:
“Pues ya comeré cualquier cosa y el lunes vuelvo a empezar”.
No necesitas escoger entre dieta perfecta y descontrol.
Hay un término medio bastante grande.
La mejor dieta para perder grasa es la que no convierte tu día en una carrera de obstáculos
Esto para mí es lo realmente importante de todo el artículo.
Si quieres mejorar tu físico, tu alimentación tiene que ayudarte.
No convertirse en otro problema.
Porque a veces intentamos hacer tantas cosas “bien” que acabamos construyendo una dieta que solamente podemos seguir durante unas semanas.
Tienes que comprar de una forma concreta.
Cocinar de una forma concreta.
Comer a determinadas horas.
Prepararlo todo con antelación.
No salirte.
No improvisar.
No repetir.
No comer fuera.
Y cada semana aparecen más normas.
Entonces llega cualquier imprevisto y se va todo a la mierda.
Yo prefiero que aprendas a mezclar cosas que te gusten y que te faciliten la vida.
Si tienes tiempo y disfrutas cocinando, aprende recetas.
Haz platos que te encanten.
Compra buenos productos.
Disfruta del proceso.
Pero si no tienes tiempo, no conviertas cocinar en una especie de requisito indispensable para poder estar en forma.
Busca soluciones fáciles.
Ten comidas comodín.
Repite cuando te venga bien.
Utiliza alimentos que necesiten poca preparación.
Haz que tu alimentación tenga menos obstáculos.
Porque el objetivo no es que dentro de tres semanas puedas decir:
“Mirad qué bien he hecho mi dieta”.
El objetivo es que dentro de seis meses sigas teniendo una forma de comer que puedas mantener.
Sobre todo si eres una de esas personas que ya sabe bastante de nutrición.
Ya sabes que hay que comer proteína.
Ya sabes que una verdura suele ser mejor idea que basar tu dieta en ultraprocesados.
Ya sabes que para perder grasa no puedes comer cantidades ilimitadas.
El problema probablemente no sea que te falte información.
Puede que te sobren reglas.
Y ahí cocinar más no siempre es la solución.
A veces la solución es precisamente hacer las cosas más fáciles.
Entonces, ¿merece la pena cocinar para perder grasa?
Vamos a resumirlo.
Si no tienes tiempo y tampoco disfrutas especialmente cocinando, yo no me complicaría. Aprende a montar comidas fáciles, rápidas, saludables y que puedas repetir.
Si no tienes tiempo pero te encanta comer, busca un pequeño repertorio de comidas muy sencillas que estén buenas. Y cuando tengas tiempo, cocina algo más elaborado.
Si tienes tiempo pero te da bastante igual la comida, cocina solamente hasta el punto en que te resulte práctico. No necesitas montar un restaurante en casa.
Si tienes tiempo y además eres un disfrutón, cocina. Probablemente sea una de las mejores herramientas que puedes utilizar para hacer tu alimentación más agradable.
Pero en ninguno de esos cuatro casos cocinar es lo que determina por sí solo que pierdas grasa.
Lo que importa es que tu alimentación permita que avances hacia tu objetivo y, sobre todo, que puedas sostenerla sin que tu vida gire alrededor de ella.
Así que si ahora mismo estás pensando que necesitas aprender 25 recetas nuevas para poder adelgazar, seguramente no.
Empieza por algo mucho más sencillo:
aprende a mezclar cosas que te gusten.
Que estén buenas.
Que sean saludables.
Que puedas preparar incluso cuando tengas poco tiempo.
Y después, si disfrutas cocinando, complica todo lo que quieras.
Pero que sea porque te gusta.
No porque creas que perder grasa exige pasarte media vida en la cocina.
Preguntas frecuentes sobre cocinar para perder grasa
¿Es necesario cocinar para perder grasa?
No. Cocinar puede facilitarte controlar lo que comes y preparar platos que encajen con tu alimentación, pero no es obligatorio. Puedes perder grasa utilizando comidas muy sencillas y alimentos que requieran poca preparación si el conjunto de tu dieta está bien planteado.
¿Se puede adelgazar sin cocinar?
Sí. No necesitas preparar todas tus comidas desde cero para adelgazar. Lo importante es que encuentres una manera de comer que puedas mantener. Si cocinar supone una barrera constante, aprender combinaciones rápidas puede ser una estrategia mucho más útil.
¿Es mejor cocinar en casa para adelgazar?
Puede serlo porque tienes más control sobre los ingredientes, las cantidades y la preparación. También puede ayudarte a ahorrar y a hacer platos que te gusten. Pero “comer casero” no garantiza automáticamente perder grasa, igual que comer alguna vez fuera de casa no impide conseguirlo.
¿Tengo que hacer meal prep para perder grasa?
No. Si hacer meal prep te facilita la semana, perfecto. Si dedicar varias horas del domingo a cocinar te parece otra obligación que terminas abandonando, probablemente necesites un sistema más sencillo. No hay ninguna medalla por tener quince tuppers perfectamente colocados en la nevera.
¿Qué puedo comer si quiero perder grasa pero no tengo tiempo para cocinar?
Yo empezaría creando varias comidas comodín: combinaciones que te gustan, sabes que encajan contigo y puedes montar sin prácticamente pensar. La idea es que, cuando llegues a casa cansado, tengas una opción fácil antes de que aparezca el “bah, ya mañana”.
¿Es malo comer muchas veces las mismas comidas?
No. Si tienes varias comidas completas que te gustan y te sientan bien, repetirlas puede simplificar muchísimo tu alimentación. Mi único consejo es que varíes los tipos de verdura.
¿Qué es más importante: cocinar saludable o controlar las calorías?
¿A quién quieres más, a mamá o a papá?
Conclusión
Cocinar para perder grasa puede merecer muchísimo la pena, pero solamente si encaja con tu vida.
Si tienes tiempo, cocina.
Si te gusta, disfruta cocinando.
Si no tienes tiempo, simplifica.
Y si comer te da bastante igual, no dejes que Instagram te convenza de que necesitas convertir cada cena en una receta fit espectacular.
Después de trabajar con cientos de personas, cada vez tengo más claro que una alimentación no es mejor porque sea más complicada.
Muchas veces es justo al contrario.
La mejor estrategia es la que te permite llegar a casa, comer sin ansiedad, entrenar con energía y seguir con tu día sin que la comida ocupe todo el espacio mental.
Porque mejorar tu físico ya requiere esfuerzo.
No hace falta que además conviertas cada comida en un proyecto.
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